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viernes, 14 de enero de 2011

El Imperio bizantino después de Justiniano

Tras la muerte de Justiniano, el Imperio bizantino perdió, de forma progresiva, casi todos los territorios conquistados en Europa occidental. A partir de la segunda mitad del siglo VII, a la amenaza de los pueblos bárbaros y persas (sitio de Constantinopla del año 620) se sumó la amenaza de los musulmanes, que arrebataron Egipto, Siria y Palestina al Imperio bizantino. El territorio del Imperio bizantino quedó reducido entonces al sur de Italia, Grecia, los Balcanes y Asia Menor.


La crisis del Imperio bizantino a partir del siglo XI
En el siglo XI, debido a las luchas por el trono imperial, comenzó la decadencia del Imperio bizantino. En ese mismo siglo, los turcos atacaron el Imperio bizantino y se apoderaron de distintos territorios de Asia Menor. El imperio bizantino se redujo prácticamente a Constantinopla, Grecia, Tracia y parte de Macedonia.
La crisis del Imperio se hizo notar en la religión: se produjo la ruptura (cisma) entre la Iglesia occidental, gobernada por el papa de Roma y la Iglesia oriental, dirigida por el patriarca de Constantinopla.
La sociedad también se vio afectada por la crisis, pues se produjo un cambio, ya que los grandes propietarios de tierras incrementaron sus posesiones a costa de los campesinos, que se vieron obligados a abandonar sus propiedades.


La invasión de los turcos otomanos en el siglo XV
A comienzo del siglo XV, el Imperio bizantino quedó reducido a la capital, Constantinopla, algunas ciudades tracias y parte del Peloponeso. Los turcos, de religión musulmana y originarios de Asia central, concentraron sus esfuerzos en conquistar Constantinopla. A mediados del siglo XV, el sultán turco Mehmet II (1451-1481) movilizó todos los recursos económicos y militares par conquistar la ciudad. En mayo de 1453 los turcos entraron triunfalmente en la capital. Las iglesias fueron convertidas en mezquitas y Constantinopla pasó a llamarse Estambul.


La organización del Imperio bizantino
El Imperio bizantino se organizó de la siguiente forma:
Un poder centralizado en la figura del emperador, que ejercía el poder político y militar y controlaba el poder religioso.
Un territorio dividido en themas o provincias. Cada provincia estaba gobernada por un estratega.
Una administración sólida y eficaz.
Un Ejército poderoso. Debido a la crisis del siglo XI y a la continua pérdida de territorios, los bizantinos contrataron un ejército de mercenarios.

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